domingo, 20 de marzo de 2011

Locuras Hechas a mano limpia



   La fórmula de la locura por Jl Monzantg    

Tengo algo que decirle a un amigo, pero necesito que uno de ustedes sea yo. Díganle, —Tengo algo que decirte: tu necedad no te hará posible comprender lo que necesito, lo que tengo que decirte.
     Lo primero que tengo que decirte: —No alcanzarás la razón, al menos en esta vida. Al final te diré es por tu bien, al final te diré es porque te quiero.
     Tengo algo más que decirle. Díganle, —No estás listo para tu único oficio. No aprendiste abc ni memorizaste catecismo. Un amigo a quien no puedo decirle, —Aprende, pues, a escarbar, adentro, más adentro; a reconciliarte con los monstruos de la familia en la noche, a maldecir el mundo y a dios, a bendecir tus novias mercancía, a disfrutar la soledad. 
     —Sequía.
     Tengo un amigo que no se curtirá nunca, pues —cree él— es más sabio que yo. Nada sabe. Su día no cae. No entiende, siquiera, las claves de mi sabiduría. Son postizas, descansan en que —yo— maldigo a su maldito dios cada jueves por la tarde.
     Tengo algo que decirle a un amigo que no va a estar listo para purgar vidas: Avanzado en minutos como ya andamos, todavía descree mi incredulidad.
     Un amigo a quien no puedo decirle, —Aprende, amigo, a escribir este verso, a volver a conjurar fórmulas y locura. A reírte de uno mismo, de todo; a maldecir otra vez este mundo, la vida.


Extracto tomado de La vaca mariposa, editora

1 comentario:

Caco dijo...

Se sienten los altos y bajos relieves de ese discurso del profesor Monzantg.

Se le recuerda con mucha solidez.

Saludos, Profesor Norberto. Abrazos.