martes, 24 de abril de 2012

Ednodio Quintero nos escribe desde Tokio y nos muestra el Coroto nipón



COROTO NIPÓN

La literatura japonesa, considerada como uno de los secretos mejor guardados del Lejano Oriente, ha comenzado en la última década a ser divulgada con creciente interés en el ámbito de la lengua castellana. Han aparecido traducciones de los textos más antiguos y prestigiosos de esa literatura que refleja las condiciones de una cultura altamente sofisticada y refinada, tales como el Man’yoshu (Colección de las diez mil hojas, 759), el Kokin wakashû (Colección de poemas antiguos y modernos, 905), la monumental y genial novela de Murasaki Shikibu: Genji monogatari, (primera década del siglo XI), de la cual no había traducción al español y ahora existen dos versiones desde el inglés, el Heike monogatari, del siglo XIII: sólo por nombrar los más conspicuos. Asimismo se han comenzado a reeditar los narradores más destacados del siglo XX (Akutagawa, Tanizaki, Kawabata, Mishima), ha surgido un interés particular por escritores clásicos de la era Meiji como Natsume Soseki, Mori Ogai e Izumi Kyoka. Y algunos nombres importantes de escritores poco conocidos en Hispanoamérica comienzan a llamar la atención de editores y lectores, entre ellos clásicos como Kôbô Abe y Osamu Dazai, y autores muy variados y originales como Ryu Murakami, Akira Yoshimura, Banana Yoshimoto, Yoko Ogawa, Yasutaka Tsutsui y Hiromi Kawakami. La presencia de Kenzaburo Oé, un escritor que pretende convertirse a través de su posición crítica en la conciencia viva de su país, encuentra eco en las puntuales traducciones de las editoriales españolas. Y, por supuesto, el espectacular fenómeno pop que protagoniza Haruki Murakami, probablemente en la actualidad el escritor (de auténtica literatura, se entiende) más leído en todo el mundo, contribuye al creciente interés por lo que se escribe en el país del sol naciente.

El fenómeno de la divulgación y recepción de la literatura japonesa en español, particularmente apoyado por editoriales de la península ibérica, y en menor grado por editores de Argentina, Venezuela y México, llama la atención, y nos recuerda, aunque con las variantes del caso, el boom de la literatura latinoamericana de la décadas del 60 y 70 y la avalancha de literaturas del norte de Europa en la década del 90 a raíz de la caída del muro de Berlín.

A mediados de octubre del año pasado, en medio de la conversación que sostenía, vía chat, con mi amigo ―alto pana― Daniel Centeno, él en El Paso, Texas, y yo en Tokio-ga, la ciudad de mis amores, surgió la idea de organizar un dossier sobre Literatura Japonesa para la revista COROTO, que Centeno y un equipo de talentosos escritores que apuestan por la escritura creativa habían fundado allá en la dinámica frontera, a un paso de México. En un instante de insensatez acepté fungir de Editor de ese ambicioso proyecto. Que fue tomando cuerpo a medida que crecía el entusiasmo y el apoyo de los convocados para el dossier, y durante el largo y severo invierno de Tokio estuve batallando con un grupo de colaboradores de distintas partes del mundo, unidos por su afición y en algunos casos por su pasión hacia la literatura japonesa. Y también pulseando con Centeno y su equipo en una especie de tour de force dinámico y enriquecedor. No voy a entrar en detalles acerca de las muchas dificultades que tuvimos que sortear pues el resultado está ahí, a la vista de ustedes:


Y también en facebook:


Pronto tendremos la versión impresa.

Desde este lugar impreciso del cyber espacio expreso mi infinito agradecimiento atodoslos que hicieron posible el proyecto del COROTO NIPÓN. Y a ustedes, queridos amigos, los invito a leer.

Un super abrazo

Ednodio Quintero
Tokio, 25 de abril de 2012.

1 comentario:

taty dijo...

Que ganas de leer la revista, justo acabo de releer La Perla y otros cuentos. Tengo tres libros de autores japoneses en la mesa de noche.