domingo, 16 de febrero de 2014

La respuesta está en la calle, Norberto José Olivar



Solo un imbécil se preguntaría qué mueve a los estudiantes en estas protestas. Solo un idiota no se daría cuenta que lo que tenemos enfrente es un modelo anacrónico-marginal de sociedad y un estado-delincuente: Los colectivos armados (paramilitares), ilustremos un poco, se pasean bajo la mirada ciega de las GNB y la PNB. La fiscal —para decir más— ve (en videos) que le disparan a un joven por la espalda (y los testigos acusan a un uniformado) y ya ella sabe que quien lo hizo fue un líder opositor. El cinismo y la burla grotesca son, sin duda, la marca de su ejercicio. Pero con todo en contra, y sin cobertura, los estudiantes siguen en la calle.
Puede que los líderes estudiantiles hayan acordado el momento oportuno de la convocatoria y las estrategias a seguir (¿qué tiene de particular?) y, seguramente, las organizaciones opositoras les facilitaron cierta asesoría, o mucha incluso, pero nada de esto desvirtúa la legitimidad de sus acciones. Todo lo contrario. Y si vemos, como hemos visto hasta el hartazgo cósmico, las únicas armas exhibidas son las de la revolución bolivariana.
No obstante, nadie sabe lo que pasará, ni siquiera la bruja mexicana. Lo único seguro es que la respuesta está en la calle. Y los estudiantes salieron a buscarla. Pero no es la calle por la calle misma, tampoco como campo de guerra. Estar en la calle nos exige pensar. Negociar. Los líderes de la oposición deben estimular la búsqueda de la razón, tanto en el gobierno como en quienes les votan. Por supuesto, el lado obtuso del régimen intentará, por todas las vías, evitar esa reflexión y cualquier posible entendimiento. Aun así, los simpatizantes del chavismo tienen que ser capaces de preguntarse por qué estamos viviendo en estas condiciones después de 15 años de gobierno y a más de 100 dólares por barril; en algún momento —más pronto que tarde— se darán cuenta, no sin amargura, de que han sido engañados, miserablemente estafados. En ese instante, Maduro —que encarna el lado obtuso-castrista de los rojos— dependerá solo de los colectivos armados que saldrán a matar para evitar que alguien escuche alguna respuesta sensata y acabe por convencerse.
Lo que hemos visto es solo el comienzo, pero la calle es el lugar para hablar con el otro. Sumar. Resistir.


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